domingo, 26 de junio de 2011

Un pequeño mensaje

He estado desde hace tiempo con la inquietud de querer comenzar un blog, por medio del cual me podría expresar y compartir algunas de mis ideas. Sin embargo me he sentido restringido al sentir que cada entrada debe ser de primerísima calidad y por esta razón he tenido alguna dificultad en desarrollar mi primera entrada. No obstante, he optado por elaborar en algo que comenzó como un “Wall Post” al muro de un grupo dedicado al reciente fallecimiento del costarricense Dennis Marshall.


El fallecimiento de este queridísimo jugador costarricense me dejó realmente atónito. En las primeras horas de la tarde del jueves 23, no entendía realmente porque muchos amigos por medio de Facebook estaban despidiendo a Marshall, y lamentándose por Dennis, y quizás por ese sentimiento que es intrínsecamente humano, preferí no entender, antes de aceptar esa fría realidad. La fría realidad de que un jugador tan querido como lo fue Dennis, nos haya abandonado de una manera, si se puede decir, sin gracia. Un joven con un futuro tan promisorio, que a tan corta edad se estaba postulando como un inamovible de la selección costarricense, y quien posiblemente tendría cierta ventaja comparativa sobre cualquier jugador retirado en el momento que se fuera a retirar,  al haber cursado ya un grado en Administración de Negocios. Sin embargo el motivo para esta entrada no es el acontecimiento en sí, si no las emociones que causó.

Entre los comentarios en La Nación, y en distintos grupos de Facebook, observé con cierta inquietud la atribución de esta desgracia a Dios. No me considero religioso ni nada por el estilo, pero sin embargo siempre me he mantenido por voluntad propia con cierta distancia de la religión organizada al encontrarme constantemente confundido por lo mucho que se promete, y lo poco que se ve realizado. Sin embargo no puedo dejar de percibir lo reconfortante que es pensar que cuando la vida nos arrebata a algún ser querido o apreciado, es por un motivo mucho mayor que nosotros, o incluso la idea de que este se encuentra en un lugar mejor parece producir cierto aire de alivio, o consolación, para intentar llenar el vacio que indudablemente deja el perder a alguien.

Una gran crítica que se le plantea a la religión, específicamente la cristiana, es que es una religión de los pobres, y de los débiles. No obstante, me parece innegable, a pesar de la vasta diferencia que encuentro entre mis creencias y algunas doctrinas cristianas, el poder de consuelo que puede proporcionar el sentir que algunas cosas suceden por un bien común, o por razones fuera de nuestro entendimiento.

 En medio de tantas malas noticias y al recordar en el pasado, demostraciones de dolor ajeno, deseo compartir un pequeño mensaje, que quizás no sirva para llenar el vacío que deja un ser querido, pero si para recordar que siempre existen personas amables y cariñosas, que están siempre a disposición para prestar un hombro o un buen oído. Me gustaría pensar que yo estaré siempre atento a las necesidades de mis amigos y familiares, pero la vida muchas veces nos llena de obstáculos y no nos permite siempre estar ahí presentes. Aún así la intención está ahí, por lo menos de mi parte, por ayudar y servir, a todo aquel a quien este en mi alcance hacer algo. Quizás no tenga la capacidad de salvarte la vida para que no mueras aplastado como si lo hizo este joven (aunque conste que las ganas de poder hacerlo no me hacen falta), pero si para ayudarte a tratar un problema, prestarte un hombro para que te desahogues, e incluso brindarte consejos si en dado momento mi atención completa o un oído prueba no ser suficiente.

Este es el sentimiento que me gustaría transmitir a todo aquel que me conoce, y los que me conocen verdaderamente bien sabrán mejor que nadie que este sentimiento es verdadero. Muchas veces me gusta jugar con la idea que el hombre es intrínsecamente bueno, pero quizás solo algunos nacimos para serlo. Y a los que no, ¡quizás les llegue la inspiración que les sirva como guía para llegar a serlo algún día, tal vez no por naturaleza, pero si por medio de la educación o la crianza!  

No hay comentarios:

Publicar un comentario